Si tu contrato en España está a punto de terminar, seguro que te ha llegado el momento de preguntarte cuánto dinero te corresponde y por qué conceptos. El finiquito es ese documento que resume la última nómina de una relación laboral, pero la verdad es que pocas empresas se molestan en explicarlo bien. Aquí vas a encontrar cómo se calcula, qué debe incluir y en qué se diferencia de la indemnización por despido.
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¿Qué es el finiquito y quién tiene derecho a cobrarlo?
El finiquito es el documento y el pago que liquida todo lo que la empresa te debe en el momento en que termina tu contrato, sea cual sea el motivo: fin de contrato temporal, dimisión, despido o jubilación. No es un premio ni una indemnización, es simplemente saldar cuentas pendientes.
El artículo 49.2 del Estatuto de los Trabajadores obliga a la empresa a entregar, junto con la comunicación del fin de contrato, una propuesta de liquidación de las cantidades adeudadas. Eso sí, la ley no obliga a firmarlo en el momento ni a hacerlo sin revisarlo antes.
Tienen derecho a finiquito todos los trabajadores por cuenta ajena, da igual el tipo de contrato o los años trabajados. Lo que cambia según el caso es la cantidad y los conceptos que se incluyen, no el derecho a recibirlo.
Qué conceptos incluye el finiquito
Un finiquito bien hecho suele reunir varios conceptos distintos, y aquí es donde muchos trabajadores se pierden porque la nómina final llega con nombres poco claros.
- Los días trabajados del último mes que aún no se hayan cobrado.
- Las vacaciones generadas y no disfrutadas, calculadas en dinero.
- La parte proporcional de las pagas extra, si tu convenio no las prorratea mes a mes.
- El preaviso, en caso de que no se haya respetado el plazo pactado.
Lo que pocos saben es que, si te despiden sin causa justificada o tu contrato temporal termina, también puede sumarse la indemnización correspondiente, aunque legalmente esta partida se calcula y se explica aparte del finiquito propiamente dicho.

Cómo se calcula el finiquito paso a paso
La fórmula no tiene ningún misterio, aunque cada nómina la presente de forma distinta. Vamos a verlo con un caso concreto.
Imagina a Marta, que trabaja en una tienda de Valencia con un salario bruto de 1.500 euros al mes y su contrato indefinido termina el 15 de un mes cualquiera tras un despido improcedente reconocido por la empresa.
- Salario de los días trabajados: 15 días de ese mes, unos 750 euros brutos.
- Vacaciones no disfrutadas: si le quedan 6 días sin coger, se calculan al valor de su salario diario, en este caso unos 300 euros.
- Parte proporcional de pagas extra: depende de los meses trabajados desde el último cobro, normalmente un cálculo prorrateado día a día.
- Indemnización por despido improcedente: 33 días de salario por año trabajado, con un tope de 24 mensualidades, según la reforma laboral vigente desde 2012.
Sumando estas partidas obtienes el bruto del finiquito, al que luego hay que restar las retenciones de IRPF y Seguridad Social que correspondan según cada concepto. En la práctica esto significa que dos personas con el mismo sueldo pueden recibir finiquitos muy distintos según los días de vacaciones que arrastren o el motivo del cese.
Finiquito vs indemnización: la diferencia que mucha gente confunde
Es habitual escuchar que «me han pagado el finiquito y la indemnización», como si fueran lo mismo repartido en dos pagos. No lo son, y la confusión trae más de un disgusto a la hora de revisar cuentas.
El finiquito paga algo que ya has generado con tu trabajo: días, vacaciones, pagas extra. La indemnización, en cambio, compensa la pérdida del empleo en sí y solo aparece en determinados supuestos, como el despido objetivo, el despido improcedente o el fin de ciertos contratos temporales.
Sorprende que, en una dimisión voluntaria, no exista ningún derecho a indemnización, solo a finiquito. Lo que en la práctica significa que si dejas tu puesto por decisión propia, cobrarás lo generado hasta ese día, pero nada más allá de eso.
Vídeo: «Cómo calcular finiquito e indemnización, paso a paso» — Laboroteca (licencia Creative Commons).
Cuándo debe pagarte la empresa y qué hacer si se retrasa
La ley española no fija un plazo cerrado y universal para pagar el finiquito, algo que sorprende a mucha gente. Sin embargo, la jurisprudencia y buena parte de los convenios colectivos entienden que debe abonarse el mismo día del cese o, como mucho, en los días inmediatamente posteriores, junto con la nómina del mes.
Ahora bien, si pasan las semanas y el pago no llega, tienes herramientas reales. Lo primero es reclamar por escrito a la empresa, guardando siempre una copia con fecha. Si eso no funciona, el siguiente paso es acudir al Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación (SMAC) de tu comunidad autónoma antes de llevar el caso a los juzgados de lo social.
Un ejemplo real: un trabajador de logística en Sevilla al que su empresa retrasó el finiquito casi dos meses consiguió el pago íntegro más intereses de demora tras presentar la papeleta de conciliación en el SMAC, sin necesidad de llegar a juicio.
Errores más comunes al revisar tu finiquito
Firmar el finiquito sin mirarlo es, probablemente, el error más repetido de todos. Ese papel es un recibo, y firmarlo puede interpretarse como que estás de acuerdo con la cantidad, aunque siempre puedes añadir «no conforme» junto a tu firma si algo no cuadra.
Otro fallo típico es no contar las vacaciones proporcionales del año en curso, sobre todo cuando el cese llega a mitad de año. También pasa con las pagas extra: si tu convenio las prorratea mensualmente, no deberían volver a calcularse en el finiquito, y algunas empresas las duplican o las olvidan por error.
La verdad es que revisar tu última nómina de meses anteriores y compararla con el finiquito, concepto por concepto, es la forma más sencilla de detectar si falta algo antes de firmar nada.

Lo que debes recordar antes de firmar
El finiquito no es un trámite que deba darte miedo, pero tampoco es un papel para firmar de forma automática. Conocer qué conceptos incluye, cómo se calcula cada uno y en qué se diferencia de la indemnización te pone en una posición mucho más fuerte a la hora de negociar tu salida de una empresa.
Si algo no encaja, pide explicaciones antes de estampar tu firma, y si la empresa se retrasa en el pago, no dudes en acudir al SMAC. Tener claros estos pasos marca la diferencia entre cerrar una etapa laboral con tranquilidad o arrastrar un problema que podría haberse evitado con una simple revisión.
Preguntas frecuentes sobre el finiquito en España
¿Puedo negarme a firmar el finiquito?
Sí. Puedes firmar como «recibí» y añadir «no conforme» si no estás de acuerdo con la cantidad, o directamente no firmarlo hasta revisarlo con calma o con un graduado social.
¿El finiquito tributa igual que el salario normal?
No exactamente. Algunas partidas, como la indemnización dentro de los límites legales, están exentas de IRPF, mientras que los días trabajados o las vacaciones tributan como rendimiento del trabajo habitual.
¿Qué pasa si la empresa no me paga el finiquito?
Puedes reclamar por escrito y, si no hay respuesta, acudir al SMAC para iniciar una conciliación antes de llevar el caso a los juzgados de lo social, dentro del plazo de un año desde el cese.
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