Te llaman a una sala, te dan un papel y te dicen «firma aquí, es el finiquito». Pasa más de lo que parece, y la mayoría de la gente firma sin saber si la cifra que aparece es la correcta. Esta guía te explica qué es el finiquito, qué conceptos entran, cómo se calcula con un ejemplo real y qué hacer si algo no cuadra.
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Qué es el finiquito y qué no es
El finiquito es la liquidación de todo lo que la empresa te debe cuando termina tu contrato: sueldo pendiente, vacaciones sin disfrutar y la parte proporcional de las pagas extra. Es el cierre de cuentas entre las dos partes. Nada más.
Y aquí viene la confusión de siempre: finiquito e indemnización no son lo mismo. La indemnización compensa la pérdida del empleo en ciertos casos, como un despido improcedente o un despido objetivo. El finiquito, en cambio, lo cobras siempre, tanto si dimites como si acaba tu contrato temporal o te despiden. Lo que cambia es si además hay indemnización.
Lo que pocos saben es que el finiquito existe aunque la empresa no te dé ningún papel. Es un derecho que nace con el fin de la relación laboral. Si quieres entender mejor cuándo corresponde además una indemnización, échale un vistazo a nuestra guía sobre tipos de despido e indemnización en España.
Conceptos que debe incluir
Un finiquito bien hecho recoge, como mínimo, tres bloques. Si falta alguno, toca preguntar.
- Salario de los días trabajados del último mes que todavía no te han abonado.
- Vacaciones devengadas y no disfrutadas. El Estatuto de los Trabajadores (artículo 38) fija un mínimo de 30 días naturales al año, y tu convenio puede mejorarlo.
- Partes proporcionales de las pagas extraordinarias, si las tienes prorrateadas o pendientes de cobro.
Además, según tu caso, pueden entrar otros conceptos: comisiones o bonus ya generados, horas extra sin pagar, pluses del convenio o la parte de preaviso que la empresa no haya respetado. Esto último es habitual cuando el despido es inmediato y no te dieron los 15 días de aviso que suele exigir la ley en el despido objetivo.
La imagen que sigue resume bastante bien el momento en que más conviene leer con calma lo que te ponen delante.

Cómo calcularlo paso a paso
Calcular un finiquito no exige ser contable. Basta con ordenar tres operaciones y tener a mano tu última nómina y tu contrato.
Primero, los días trabajados del último mes. Divide tu salario mensual bruto entre 30 y multiplica por los días que has trabajado ese mes. Si tu nómina ya lleva prorrata de extras incluida, aprovecha esa cifra directamente.
Segundo, las vacaciones pendientes. Lo normal es que generes 2,5 días de vacaciones por cada mes trabajado (30 al año). Calcula cuántos has generado en el año hasta tu salida, resta los que ya has disfrutado y multiplica el resto por el valor de tu día de salario. Muchos convenios hablan de días laborables en lugar de naturales, así que mira el tuyo antes de dar nada por hecho.
Tercero, las pagas extra. Si cobras dos pagas al año (por ejemplo junio y diciembre), la de diciembre suele devengarse de enero a diciembre o de julio a diciembre, según el convenio. Cuenta los meses transcurridos desde el inicio del periodo de devengo y calcula la parte proporcional.
Ahora bien, ojo con el detalle: el periodo de devengo de las extras varía de un convenio a otro. Dos personas con el mismo sueldo pueden salir con finiquitos distintos solo por eso. En la práctica, esto significa que lo primero que hay que hacer es abrir el convenio colectivo.
Un ejemplo con números
Pongamos un caso inventado, pero realista. Marta trabaja como administrativa con un salario bruto de 1.800 euros al mes en 14 pagas (25.200 euros al año). Deja la empresa el 15 de noviembre de 2026, tiene la paga extra de Navidad sin cobrar (se devenga de julio a diciembre) y ha disfrutado 20 días de vacaciones este año.
- Días trabajados de noviembre: 1.800 / 30 × 15 = 900 euros.
- Vacaciones pendientes: hasta mediados de noviembre ha generado unos 26 días (2,5 × 10,5 meses). Ha disfrutado 20, así que le quedan unos 6. Con un valor aproximado de 69 euros por día natural (25.200 / 365), son unos 414 euros.
- Paga extra de Navidad: de julio a mediados de noviembre son 4,5 meses de seis. 1.800 × 4,5 / 6 = 1.350 euros.
Total bruto aproximado: 2.664 euros, antes de retenciones. Es un cálculo orientativo; el importe real depende del convenio y de cómo se computen los días. Aun así, si a Marta le ofrecieran 1.200 euros, sabría de inmediato que algo falla.
Lo más llamativo es la cantidad de gente que no revisa la cifra. Una diferencia de 300 o 400 euros pasa desapercibida porque nadie se pone a sacar la calculadora el día de la salida.
Cuándo te lo tienen que pagar
La ley no marca un plazo concreto de días para abonar el finiquito. Lo habitual es que se pague en la última nómina o, a más tardar, en la fecha de pago habitual del mes siguiente. Eso sí, la empresa no puede retenerlo indefinidamente ni condicionarlo a que firmes algo que no quieres firmar.
Si pasan semanas sin noticias, pide por escrito (un correo vale) el documento de liquidación y la cifra desglosada. Guarda siempre esa comunicación. En caso de reclamación, te servirá como prueba de que lo pediste y cuándo.
Un detalle práctico: cuando dimites, avisa por escrito y con el preaviso que fije tu convenio o contrato. Si te vas sin preaviso, la empresa puede descontar de tu finiquito los días de aviso incumplidos. Merece la pena mirar esto antes de dar el portazo.
Firmar el documento: «recibí» o «no conforme»
El documento que te ofrecen se llama «saldo y finiquito» y es un recibo en el que declaras haber cobrado y no tener nada más que reclamar. Ojo con la letra pequeña: firmarlo sin más puede complicarte reclamaciones posteriores, aunque no las impide siempre.
El artículo 49.2 del Estatuto de los Trabajadores recoge que tienes derecho a que un representante legal de los trabajadores esté presente en la firma, si lo pides. Si no hay representación sindical en tu empresa, puedes acompañarte de un compañero o un familiar. No es obligatorio, pero evita presiones.
Si no estás de acuerdo con la cifra, tienes dos salidas. Puedes no firmar y reclamar después, o firmar poniendo a mano «no conforme» o «recibo a cuenta» junto a tu firma. Con esa anotación dejas constancia de tu desacuerdo y conservas la opción de reclamar la diferencia. La verdad es que muchas personas ni saben que esta fórmula existe.
Y una regla de sentido común: nunca firmes en blanco ni un documento con importes que no corresponden a lo que de verdad te han ingresado.
Impuestos y cotización
El finiquito se trata como cualquier salario: está sujeto a retención de IRPF y a cotización a la Seguridad Social, incluido el importe de las vacaciones no disfrutadas. Por eso, la cifra que te llega al banco es menor que la bruta que aparece en el documento.
La indemnización por despido, en cambio, tiene un tratamiento fiscal distinto: está exenta de IRPF dentro de ciertos límites legales (los máximos del Estatuto). Esa diferencia solo aplica a la indemnización, no al finiquito.
Si piensas pedir el paro, ten en cuenta que las vacaciones no disfrutadas que te paguen en el finiquito pueden retrasar el inicio de la prestación: el SEPE trata ese periodo como un tiempo en el que sigues «cubierto», y el paro empieza después. Si te interesa ese trámite, nuestra guía para pedir el paro en España te cuenta los plazos que no conviene dejar pasar.
Vídeo: el finiquito explicado
Si prefieres verlo en imágenes, este vÃdeo con licencia Creative Commons resume los conceptos clave.
Qué hacer si te pagan menos de lo debido
Primero, habla con la empresa y pide una revisión del cálculo con el desglose por conceptos. Muchas veces el fallo es un error de cuentas, no mala fe.
Si no hay respuesta, el siguiente paso es el acto de conciliación ante el servicio de mediación de tu comunidad autónoma, que es gratuito y previo a cualquier demanda. Allí empresa y trabajador se sientan a negociar con un mediador. Muchas reclamaciones se resuelven en esa fase sin llegar a juicio.
Si tampoco funciona, queda la demanda ante el Juzgado de lo Social. El plazo para reclamar cantidades que te deben es de un año desde que la deuda era exigible (artículo 59 del Estatuto de los Trabajadores). Es un plazo más corto de lo que la gente cree, así que no lo dejes dormir.
Un consejo: antes de iniciar nada, consulta con un sindicato o un abogado laboralista. Los sindicatos suelen ofrecer una primera revisión gratuita si estás afiliado, y a veces incluso si no lo estás.

En la práctica, el finiquito es el último trámite de una etapa laboral, pero merece los mismos cinco minutos de atención que le dedicaste a la primera nómina. Pide el desglose, compáralo con tu convenio, firma solo lo que entiendes y guarda copia de todo. Si te ha servido, mira también nuestras guías sobre el periodo de prueba y el empleo en España esta semana.
Preguntas frecuentes sobre el finiquito
¿Cuánto tarda la empresa en pagarme el finiquito?
No hay un plazo legal en días. Lo normal es cobrarlo en la última nómina o en la fecha de pago habitual del mes siguiente. Si se retrasa, reclámalo por escrito.
¿Puedo cobrar el finiquito si dimito?
Sí. El finiquito se cobra siempre que termina el contrato, sea cual sea el motivo. Lo que no cobras si dimites es indemnización, salvo que tu convenio o contrato diga lo contrario.
¿Qué pasa si firmo el finiquito y luego me doy cuenta de un error?
Firmarlo sin reservas puede dificultar la reclamación, pero no siempre la impide. Dispones de un año para reclamar cantidades pendientes. Consulta con un sindicato o abogado laboralista lo antes posible.



